LIBERTAD…

Libro abierto sobre las piernas de una persona mientras lee al aire libre, con árboles y un cielo azul despejado al fondo.

Quizá la libertad no sea la ausencia de responsabilidades, sino la posibilidad de seguir encontrándonos a nosotros mismos en medio de ellas.


“A veces pensamos que la libertad es un lugar. Otras veces, que es un momento. Últimamente me pregunto si no será, simplemente, una forma de mirar la vida.”


Los días pasan. El tiempo no se detiene y nosotros seguimos levantándonos cada mañana para cumplir con la vida.


Trabajamos. Estudiamos. Hacemos compras. Pagamos cuentas. Respondemos mensajes. Tachamos tareas de una lista que, curiosamente, nunca termina de vaciarse.


Y cuando por fin llega la noche, nos vamos a dormir pensando en todo lo que tendremos que hacer al día siguiente.


Vivimos así durante años.


Tan acostumbrados a mantenernos ocupados que pocas veces nos detenemos a preguntarnos si esta forma de vivir es realmente la que queremos o simplemente la que aprendimos.


Hace unos días esa pregunta apareció en mi cabeza casi sin avisar.


¿Qué es la libertad?


Al principio pensé que la respuesta sería sencilla.


Imaginé una mañana sin despertador. Salir a caminar cuando el sol apenas comienza a iluminar el cielo. Desayunar despacio. Leer un libro. Sentarme a contemplar un atardecer sin mirar el reloj. Dormir cuando el cuerpo lo pida y despertar sin prisas.


Por un momento pensé que eso era la libertad.


Pero cuanto más lo pensaba, más dudas aparecían.


Porque incluso esa vida aparentemente tranquila seguiría teniendo responsabilidades. Seguiríamos necesitando cuidar de nosotros mismos, tomar decisiones, afrontar pérdidas, resolver problemas y convivir con aquello que no podemos controlar.


Entonces comprendí que quizá estaba confundiendo la libertad con la ausencia de obligaciones.


Y no sé si eso existe.


No conozco a nadie que viva completamente libre de responsabilidades.


Todos cargamos con algo.


Con trabajo.


Con personas a las que queremos.


Con sueños.


Con miedos.


Con decisiones que solo nosotros podemos tomar.


Entonces, ¿qué significa realmente ser libre?


Quizá nunca ha significado dejar de tener responsabilidades.


Quizá la libertad no consiste en escapar de la vida, sino en poder vivirla sin sentir que hemos dejado de pertenecernos.


Porque hay personas con agendas llenas que se sienten profundamente libres.


Y otras que tienen todo el tiempo del mundo y viven atrapadas en sus propios pensamientos.


Eso me hizo entender que el tiempo, por sí solo, no garantiza la libertad.


Entonces, ¿dónde empieza?


¿Empieza cuando dejamos un trabajo que ya no nos hace bien?


¿Cuando aprendemos a decir “no” sin sentir culpa?


¿Cuando dejamos de intentar cumplir las expectativas de todo el mundo?


¿O empieza mucho antes?


Quizá comienza el día en que dejamos de pedir permiso para ser quienes somos.


Vivimos en una sociedad que valora el movimiento constante.


Parece que siempre debemos estar haciendo algo.


Si descansamos, sentimos culpa.


Si nos detenemos, pensamos que estamos perdiendo el tiempo.


Si no somos productivos, creemos que estamos fallando.


Como si el valor de una persona pudiera medirse únicamente por todo lo que consigue hacer en un día.


Pero nadie nos enseña a quedarnos quietos.


A escuchar el silencio.


A convivir con nosotros mismos sin necesidad de llenar cada minuto de actividades.


Y quizá ahí también exista una forma de libertad.


No la libertad de no hacer nada.


Sino la libertad de elegir cuándo hacer, cuándo parar y cuándo simplemente estar.


No siempre podremos escoger las circunstancias que nos tocan.


Habrá trabajos que aceptar, cuentas que pagar, pérdidas que atravesar y responsabilidades que asumir.


Eso forma parte de vivir.


Pero incluso dentro de todo eso seguimos conservando algo que nadie puede decidir por nosotros.


La manera en la que elegimos caminar.


La forma en la que tratamos a quienes nos rodean.


La capacidad de cambiar de rumbo cuando sentimos que hemos dejado de reconocernos.


Quizá la libertad nunca ha sido hacer todo lo que queremos.


Quizá siempre ha sido poder seguir siendo nosotros mientras hacemos aquello que la vida nos pide.


No tengo una respuesta definitiva.


De hecho, cuanto más pienso en ello, menos certezas tengo.


Y, curiosamente, eso ya no me incomoda.


Porque algunas preguntas no aparecen para ser respondidas.


Aparecen para acompañarnos.


Tal vez la libertad sea una de ellas.


Y quizá, mientras sigo buscándola, ya estoy aprendiendo un poco más sobre lo que significa vivir.


💬¿Y tú?

Cuando piensas en la libertad, ¿qué es lo primero que viene a tu mente?


Escrito por. Diana P. Ortiz C.



Comentarios

  1. Hola te acaba de descubrir por Threads y déjame decir que este blog me a hecho parar de hacer todo y prestarle atención a cada palabra. No pensé que llegaría a admitir que si no cumplo nada durante el dia, soy un fracaso. De que, es tan penible vivir con el sentimiento de sentir mil responsabilidades a la vez... Y ahora lucho con solo volver a sentir lo que alguna vez sentí de niña; la paz.

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